Michicant
BSO: Bon Iver
Libertad, bullicio. La placida soledad de estar a gusto contigo mismo mientras a tu alrededor el resto grita y da brincos de alegría. O de tristeza. El no hacer nada más que disfrutar, sintiendo un vacío en el pecho que en realidad no es más que un sentimiento que nos llena de vida. Porque ese vacío no es más que la plenitud de sabernos felices. El no hacer más que disfrutar, pero sintiendo una sonrisa interior tan grande como para eclipsar el mundo entero. La capacidad de gritar y dar palmar y bailar, pero calladamente. El saber que nadie es consciente de tu estado de plenitud más que tú mismo. El dejarse llevar e inventar un mundo mejor, pero solo por vicio porque en realidad estás enamorado del mundo en el que vives: de un pájaro que pía, del sol al ponerse, de una flor al abrirse, de la sonrisa del ser querido. Porque a veces nos empeñamos en querer en exclusividad sin ser capaces de comprender que eso es imposible, que todos estamos interrelacionados y el amar a alguien significa amar al prójimo sin más. Con preferencias claro. Porque yo te prefiero a ti.
Alegría, despertar a un mundo mucho más lleno de posibilidades de lo que la gente es capaz de apreciar. La posibilidad de amar y de ser amado. De ser feliz pero también de hacer felicidad. La posibilidad de estudiar, trabajar, viajar, leer, ver amigos, ir al cine o cocinar. La posibilidad de dormir durante el día y salir de noche, o lo contrario. La posibilidad de plantearse porqué la sociedad nos impone qué pensar y cuándo e incluso cómo. El plantearse cómo puede la sociedad imponernos un modo de vida: nuestros padres se casaban con 19 años, si nosotros nos casamos con 19 años estamos locos. No dejarnos elegir un modo de vida sin críticas ni prejuicios. Una forma más de tratar de complicar las cosas para que la verdadera felicidad esté aún más alejada del alcance de nuestra mano.
Pero volvamos a la alegría, al mundo de posibilidades y a la libertad. Al bullicio y a la soledad. Al disfrutar y hacer disfrutar con un carácter excepcional y un optimismo deslumbrantes. Con una sonrisa y serenidad internas que aplacan el mundo, pero sintiendo el cosquilleo de la ilusión por todo aquello que el mundo quiera ofrecernos: la naturaleza, la mente y conciencia, el libre albedrío. Volvamos a todo esto porque lo único que yo quería decir es que todo esto es lo que siento, en una decima de segundo, no más, cada vez que te veo y tú me ves. Y eso es todo lo que quería decir. Que a lo mejor esto sea el estar enamorado.
